Rafael Cox Alomar

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El pueblo habló: ¿y ahora qué?

Published at El Nuevo Día Concluida la jornada electoral se impone la obligación patriótica de echar mano de aquella vieja máxima de la Francia medieval que aprendí de mi padre hace ya muchos años “noblesse oblige”. Dicho en español: “la nobleza obliga.” ¿Y a qué obliga la nobleza? A reconocer el triunfo de la gobernadora…

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Concluida la jornada electoral se impone la obligación patriótica de echar mano de aquella vieja máxima de la Francia medieval que aprendí de mi padre hace ya muchos años “noblesse oblige”. Dicho en español: “la nobleza obliga.” ¿Y a qué obliga la nobleza? A reconocer el triunfo de la gobernadora electa. A acatar el veredicto de las urnas muy a pesar de nuestra visceral oposición a sus estilos, métodos, posturas ideológicas y programáticas.

¿Y qué pasó el día de las elecciones?

Lo que por meses advertimos desde este espacio: que la candidatura a la gobernación de la Pava voló en cantos. Que Jesús Manuel Ortiz llegó en un lejano tercer lugar, con 208,000 votos menos que Jenniffer González y 131,000 votos por debajo de Juan Dalmau. Que no ganó ni un solo municipio y que terminó tercero en los ocho distritos senatoriales (San Juan, Bayamón, Carolina, Mayagüez, Ponce, Humacao, Arecibo y Guayama). Pasó, además, que la Pava perdió Cámara y Senado, muy a pesar de haber conquistado de forma contundente la comisaría residente y 45 de las 78 alcaldías.

¿Y cómo se explica tan contradictorio resultado?

Muy sencillo.

Los alcaldes populares, abrazados a la máxima bíblica de que la salvación es individual, únicamente trabajaron para ellos. Animales políticos, al fin, olieron que por ahí venía un tsunami, se deshicieron del pesado fardo que representaba la candidatura a la gobernación y, livianos de equipaje, echaron a correr en dirección contraria. Curiosamente la decisión que tomaron sus connotados estrategas de hacerle coro a la campaña de miedo de Jenniffer le rebotó en la cara al propio Jesús Manuel porque fue a raíz de ello que miles de populares a último minuto le prestaron su voto a Jenniffer con tal de parar la infundada amenaza comunista.

Pasó, además, que el PNP retomó el poder absoluto en la legislatura y del tiro garantizó su control sobre la composición del Tribunal Supremo. Aun así Jenniffer pasó a la historia como la primera candidata del PNP derrotada a manos de un candidato independentista en San Juan, Carolina, Caguas, Dorado, Trujillo Alto, Gurabo, Toa Alta, Cayey, Cidra, Aibonito, Mayagüez, Cabo Rojo y Hormigueros. En Ponce apenas ganó por menos de 100 votos, en Guaynabo por menos de mil votos y en el bastión histórico de Bayamón por poco más de mil votos. Jamás un candidato independentista a la gobernación había ganado un solo municipio. Ni siquiera en 1952 cuando Fernando Milán, del PIP, llegó en segundo lugar en la contienda por la gobernación. ¿Presagio de una futura derrota del PNP en 2028? El tiempo dirá.

Lo que nos lleva a Juan Dalmau y Pablo Hernández.

Sobre Juan pesa la responsabilidad histórica de darle continuidad y amplitud a un movimiento político que claramente llegó para quedarse, que rebasa los lineamientos territoriales del PIP y que constituye hoy ciudadela infranqueable desde la cual luchar por la descolonización, el despegue económico y la honradez en el servicio público. Posesionarse como líder de la oposición, ocupar el centro político de la mano de un proyecto económico que conjugue el capitalismo con la justicia social a la vez que repensar de forma estratégica y disciplinada el futuro de la impresionante fuerza política que con intelecto y simpatía ha logrado aglutinar constituyen los más caros desafíos que hoy enfrenta Juan Dalmau.

Sobre Pablo pesa ahora el reto titánico de “organizar lo desorganizado, de despertar lo que dormía anonadado”, en las palabras que Luis Muñoz Marín pronunció en Plaza Las Américas el 8 de octubre de 1972, al regresar de su exilio en Roma. Reconocer que recibió votos prestados de todos los sectores ideológicos del país no para abrazarse al más de lo mismo, sino para dinamizar nuestra maltrecha presencia en Washington y atender de forma prioritaria nuestra agenda económica, pegarle un manguerazo al Partido Popular y sacarle el cuerpo a los corruptos y chupa contratos que desde ya buscan insertarse de cara al 2028 son solo algunos de los desafíos que se ciernen sobre nuestro joven comisionado.

El pueblo habló, pero todavía toca ver qué nos depara el nuevo capítulo de nuestra historia que apenas está por comenzar.

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