La primera garata arrancó con el culebrón primarista entre Pedro Pierluisi y su némesis Jenniffer González. La riña entre Caín y Abel se quedó chiquita al lado del rifirrafe que protagonizaron el gobernador y su comisionada.
Todavía no estaba seca la tinta con la que la Comisión Estatal de Elecciones rubricó la certificación de Jenniffer como gobernadora electa, cuando dio inicio la transición e inmediatamente estalló la segunda garata. Haciendo alarde del uso y abuso del puñal, el comité entrante pasó por cuchillo a los jefes de gabinete de la moribunda administración saliente, tal como hizo Roma con Cartago al finalizar la tercera y última guerra púnica (146 antes de Cristo). A los cartaginenses literalmente los borraron del mapa. La misma suerte correrán, en cuestión de días, los monaguillos de Pierluisi.
Y ahora, cuando los cuerpos insepultos de la transición todavía aguardan cristiana sepultura, reventó con inusitada intensidad la tercera garata del PNP.
¿Y ahora por qué pelean?
Porque el sábado, 7 de diciembre, Pierluisi convocó una sesión extraordinaria de la legislatura y la flamante gobernadora electa se opone visceralmente a ella. (Véase Orden Ejecutiva OE-2024-036).
¿Y por qué se opone?
Porque dice que la única intención que persigue Pierluisi con la extraordinaria es hacer nombramientos.
¿Y qué más?
Que las propuestas fiscales de Pierluisi carecen del “debido análisis” (o sea que fueron hechas a lo loco) y que comprometen el presupuesto del año que viene (o sea los chavitos que ella manejará durante su primer año de mandato). Tan intensa es la oposición de Jenniffer González a la extraordinaria que ha decretado que ningún legislador del Partido Nuevo Progresista (PNP) votará a favor de las medidas incluidas en la convocatoria del gobernador.
La más reciente garata penepé presenta una insalvable contradicción que requiere desempolvar el récord histórico. ¿Será que Pierluisi es el primer gobernador penepé que convoca una sesión extraordinaria antes de irse? ¿Le asiste la razón a la gobernadora electa? ¿O su oposición a la extraordinaria es puro montaje?
Veamos.
El 4 de diciembre de 2020, a menos de un mes de salir de La Fortaleza, la entonces gobernadora Wanda Vázquez (derrotada al igual que Pierluisi en su aspiración primarista) convocó una extraordinaria, sometió 100 nombramientos a la consideración del Senado (incluyendo 17 jueces superiores y 35 fiscales) y entre las medidas que se aprobó estaba la nefasta ley que dio vida a los cabilderos (o mejor dicho buscones) de la estadidad. (Consúltese Orden Ejecutiva OE-2020-088) (Véase además El Nuevo Día, 9 de diciembre de 2020, página 14).
¿Alguien lo impidió? ¿Alzó su voz indignada la entonces comisionada? Para nada. Silencio total.
Lo mismo ocurrió luego de las elecciones de 2012 cuando el saliente gobernador Luis Fortuño convocó una última sesión extraordinaria el 7 de diciembre de 2012 y la ahora gobernadora electa era presidenta de la Cámara. (Véase Orden Ejecutiva OE-2012-068). Aquello fue aún más burdo, toda vez que el Senado coló la confirmación de la senadora derrotada Liza Fernández como jueza superior sin mediar debate alguno y confirmó a la trágala el nombramiento del administrador de la Vivienda Pública. (El Nuevo Día, 18 de diciembre de 2012 a la págs. 10-11).
¿Alguien lo impidió? ¿Alzó su voz indignada la entonces speaker? Para nada. Silencio total.
¿Y cuál es el problema ahora?
Puro protagonismo y lucha de poder. No busque más.
¿Goza de poder constitucional la gobernadora electa para evitar la extraordinaria?
No.
¿Goza de poder constitucional la gobernadora electa para castrar el libre albedrío de los legisladores de su propio partido?
No.
¿Y qué pertinencia tiene la garata del PNP para el resto del país?
Ninguna, más allá de confirmar nuestras peores sospechas. Se avecinan tiempos difíciles. Este tercer término consecutivo del PNP nos llevará por terreno altamente conflictivo. Si entre ellos mismos se matan qué será con el resto del país.
El periodo histórico que apenas comienza requerirá que los líderes de la oposición se coloquen del lado correcto de la historia.
Fiscalizando y vigilando.
Al pie del cañón.
Por Puerto Rico.